sábado, 5 de febrero de 2011

El 25% de los argentinos se automedica con ayuda de Internet


poderosos psicofarmacos de facil acceso en la web
El 25% de los argentinos se automedica con ayuda de InternetSegún un informe de la Cámara de Farmacéuticos de la provincia de Buenos Aires, cada vez más personas le otorgan mayor autoridad a un vecino o pariente que al médico, y muchas otras buscan tratamientos en Internet. Las estadísticas también revelan que uno de cada cuatro argentinos se automedica. Lo que más preocupa es el consumo, sin el consejo de un profesional, de poderosos psicofármacos, que pueden obtenerse en sitios pirata de la Web sin ningún problema. En ese marco, un polémico amparo judicial permite a los kioscos de Buenos Aires volver a vender medicamentos.
Por Agustina Grasso
“Es un error medicar los sentimientos sin prescripción médica. Se debe consultar a un profesional que tratará el origen del problema y de ser muy necesario, le recetará psicofármacos”, explicó en detalle María Teresa Calabrese, miembro titular de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA). La automedicación no es un problema que sólo incumbe a esta joven, según datos del Colegio de Farmacéuticos de la provincia de Buenos Aires, cada vez más gente toma este hábito: uno de cada cuatro argentinos consume fármacos sin la recomendación de un profesional. Familiares, compañeros de trabajo, vecinos, entrenadores personales y amigos parecen tener más autoridad que un médico a la hora de aconsejar cualquier remedio.

Según los datos preliminares de un estudio que está realizando el Centro Provincial de Referencia en Toxicología, más del 70% de los encuestados aceptó haber consumido medicamentos por consejo de innumerables personas que no tienen estudios del tema. A esta clase de pacientes, el remedio puede llegarles a costar más caro que la propia enfermedad: los datos oficiales del Ministerio de Salud de la Nación indican que en los últimos años se detectaron en todo el país entre 206 y 281 muertes al año, a causa de envenenamientos accidentales con sustancias tóxicas.

Sin embargo, la facturación de la industria farmacéutica sigue en aumento. En 2010, a partir de un estudio del Instituto de Estadística y Censos (Indec), se registró un aumento del 21,7% del mercado. Dentro del mismo, existen tres grandes grupos: medicamentos de venta libre –cuyas ventas crecieron un 12% el último año–, los psicofármacos –con un 8% más en su comercialización–, y el de los medicamentos de venta bajo receta, con un 8,30% más de consumo de unidades que años anteriores. Los datos fueron otorgados por la consultora IMS Health.

PERFIL entrevistó a profesionales de distintas ramas de la salud acerca de las razones que conllevan a dicho crecimiento y las acusaciones apuntaron a diversos actores que, en conjunto, posibilitan la situación.

“El sistema de salud está colapsado y uno no va a ir a una guardia por un aislado dolor de cabeza”, planteó Néstor Luciani, presidente del Colegio de Farmacéuticos de la provincia de Buenos Aires, quien también culpó a la cantidad desmesurada de publicidad de medicamentos que fomentan el consumo irracional. “De manera que cuando se acceda a alguno, sea por consejo de un profesional y no como si fuera una golosina”, indicó Luciani. Pero la cadena de factores no se termina allí: “Tiene que ver con el stress que tiene la gente y con el poco tiempo con el que cuenta el médico para atender a un paciente y establecer una relación. Se prescriben medicamentos que podrían evitarse con una dieta adecuada o con alguna actividad física”, completó la psiquiatra y profesora de la UBA, Lía Ricón. Además, la profesional acusa el bajo nivel de información de la ciudadanía en relación con los efectos adversos o peligros de adulteración de medicamentos, y la falta de lectura de los prospectos.

Si bien esta clase de fármacos se adquieren sin prescripción médica, su consumo abusivo puede acarrear, a largo plazo, contraindicaciones y efectos secundarios. Existen entre 3 mil y 4 mil productos y los que más se venden son los analgésicos y antiinflamatorios (Actron, Bayaspirina, Ibupirac, Tafirol, Ibuevanol), después les siguen los antiespasmódicos y digestivos (Uvasal, Alical y Buscapina), los productos para las vías respiratorias y, por último, los dermatológicos y colirios.

Los psicofármacos. El problema se centra, tal como manifiesta María Teresa Calabrese, en que pueden provocar adicciones de las que no es fácil liberarse y su abrupta suspensión provoca abstinencia: “Tengo pacientes que se tratan desde hace varios años y que mejoraron mucho, pero no dejan el Rivotril, tienen una dependencia como si fuera placebo. Peor cuando hacen cócteles explosivos de sedantes con alcohol, que se reconoce como forma de inicio en el uso indebido de drogas entre adolescentes”.
De todas maneras, cualquier individuo puede ser afectado, pero son más vulnerables los niños, ancianos y las mujeres gestantes. Además, existe otra cuestión que es importante destacar y que implica el rol de los profesionales: “Hay más médicos clínicos que psiquiatras que recetan psicofármacos. No sólo esto no debería pasar, sino que no se puede medicar a alguien en la primera consulta”, detalló Calabrese. Aunque varias personas que consumen esta clase de drogas confesaron a PERFIL que en la primera consulta ya fueron medicados. Otro caso muy común es el de las pastillas para el insomnio, que mucha gente “se las toma como si fueran caramelos”.
Remedios con receta. Otra cuestión importante, como explica Carlos Antar de APA, “hay personas a quienes concurrir a un profesional de la salud les genera un cuadro de angustia. Encubren temores intensos a que les encuentren alguna enfermedad grave y con la automedicación se sienten más seguros”.
Los kioscos vuelven a vender fármacos
“Dame diez caramelos, dos blister de aspirinas, tres tiras de Ibuevanol y un paquete de cigarrillos”. Esta frase parecía haber quedado en el olvido por la ley, aprobada en noviembre de 2009, que deroga el Decreto 2.284 de 1991 y prohíbe la comercialización de medicamentos de venta libre en kioscos, almacenes y supermercados.
“El expendio de fármacos en comercios dedicados a alimentación, cosmética, esparcimiento o en la vía pública colabora con el fomento de la automedicación”, acusó Ana Girardelli del servicio de Toxicología del Hospital Interzonal de Agudos de La Plata.
A modo de ejemplo, en los últimos meses algunas cadenas de farmacias
quitaron los medicamentos de venta libre de las góndolas y el efecto fue inmediato: las ventas llegaron a bajar un 60%, según testimonios que empleados le brindaron a este medio.(extractado de art) http://www.diarioperfil.com.ar/edimp/0544/articulo.php?art=26957&ed=0544

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