jueves, 1 de diciembre de 2011

Efecto diciembre: el cuerpo pasa su "factura anual" y el "síndrome de fin de año" repercute en el trabajo


Época de balances por excelencia, fin de año trae aparejado la formulación de planteos sobre las metas cumplidas, la frustración por lo faltante, la acumulación de estrés y los cuestionamientos acerca de lo que vendrá. Consejos de expertos para hacerle frente, con éxito, al último mes del calendario. Por Cecilia Novoa- Tanto a nivel laboral y profesional como personal y familiar, el fin de año trae aparejado la formulación de planteos acerca de las metas cumplidas, la frustración por lo faltante, la acumulación del estrés y los cuestionamientos acerca de lo que vendrá.
Por estos días, más de la mitad de los encuestados como parte de un estudio de ZonaJobs que indagó acerca del estado en que llegan los trabajadores a los últimos meses del año, dice estar cansado y estresado, sintiendo que todo les cuesta el doble. Llegó la hora del balance En este sentido, Laura Orsi, médica psicoanalista y miembro titular de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), subraya que "el balance es inevitable y necesario."
En opinión de la especialista, "cuando llega fin de año y aparece el balance, inevitablemente la persona recorre todo lo que hizo, lo cual es muy bueno porque posibilita el pensar y reflexionar y hasta incluso recordar logros que ya se habían olvidado. Además, permite proyectar lo nuevo, lo que se quiere para el futuro."
Claro que también, con la llegada de fin de año, muchas personas se ponen tristes o se deprimen por todo lo que se termina.
"A nivel laboral, pueden temer por la no renovación de sus contratos y puestos y por la pérdida del valor adquisitivo del salario, lo que está directamente relacionado con el mantenimiento - o pérdida- de la calidad de vida y el bienestar", comenta Orsi a iProfesional.com.
Y añade que, "en paralelo, otras personas piensan que es un buen momento para considerar un cambio laboral o de posición, planear renovarse mediante el estudio o la capacitación, o consideran nuevos proyectos y, de acuerdo a como se desarrolló la relación con sus jefes y compañeros, elaboran estrategias diferentes para sentirse mejor en sus puestos."
En noviembre o enero, el balance siempre llega Diciembre no es un mes más dentro del calendario. Al contrario, por las fiestas, los regalos, la llegada del verano y la previa a las vacaciones no suele pasar desapercibido. Todos esperan su llegada, más allá del estrés y la euforia con que después transiten sus días.
Así, los más precavidos empiezan en octubre o noviembre a pensar y proyectar lo que quieren para el año siguiente. Otros, en cambio, prefieren hacerlo más tranquilos en durante las vacaciones.
Sin embargo, más allá del mes o momento elegido, el balance en la gran mayoría de los casos termina llegando. Y será más superficial o más profundo, según cada personalidad.
En definitiva, aclara Orsi, "lo angustiante no es tanto el balance en si, sino nuestra actitud frente a él." extractado de http://management.iprofesional.com/notas/126633-Efecto-diciembre-el-cuerpo-pasa-su-factura-anual-y-el-sindrome-de-fin-de-ano-repercute-en-el-trabajo

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