jueves, 28 de enero de 2010

Si usted vuelve del descanso, tenga cuidado: el estrés post vacacional lo puede estar esperando


Si usted vuelve del descanso, tenga cuidado: el estrés post vacacional lo puede estar esperando

Especialistas consultados por iProfesional.com aseguran que en esta época del año se incrementan las consultas y explican por qué retornar al trabajo produce estrés. Cuáles son los síntomas. Qué hay que tener en cuenta para evitar que el regreso a la rutina se convierta en un proceso traumático

Llegó el lunes a la oficina y no tuvo ganas de activar el Google Talk, la herramienta que, a la distancia, lo mantiene conectado con su jefe. Pensó que era normal, dado que era su primera jornada laboral luego de dos semanas de descanso frente al mar.

Sin embargo, con el correr de los días, este ejecutivo de cuentas de una entidad financiera de la city porteña empezó a experimentar nuevos síntomas: cansancio, sueño, angustia y hasta acidez estomacal. Aunque todavía no lo sabía, estaba ante un cuadro de estrés post vacacional.

Es que, según expertos consultados por iProfesional.com, es altamente probable desencadenar un trastorno de ansiedad generalizada luego de un período de descanso, cuando la persona vuelve a tomar contacto con las obligaciones cotidianas.

“Cada vez hay más consultas. El estrés post vacacional se incrementa en la medida en que hay un creciente malestar social y sobre todo laboral dada la poca estabilidad y la falta de alternativas”, enfatiza Ricardo Rubinstein, psicoanalista miembro titular de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA).

De acuerdo con el especialista, en la actualidad, la gente consulta con mayor rapidez. “Muchos llegan al consultorio sin saber que les pasa, dicen que se sienten mal, que están cansados y “podridos”, que recién volvieron de vacaciones y no tienen ganas de ir a trabajar”, cuenta Rubinstein.

Y su colega, el psicoanalista Enrique Novelli coincide: “Las consultas en el consultorio suelen aumentar antes y después de las vacaciones.”

Síntomas al acecho
“Se presentan los síntomas del estrés. Básicamente un estado de irritación, de desasosiego, cansancio y exceso de preocupación, entre otros, que ocurren a partir de haber terminado el período de descanso y ante la necesidad de reinsertarse otra vez en las obligaciones”, explica Rubinstein.

A esta lista puede sumarse la acidez estomacal, palpitaciones, taquicardia, complicaciones cardiológicas, caída del cabello, cambios de humor, angustia, sueño y baja de la productividad. El cuadro -que empieza en forma tenue y después se va incrementando- depende de cada persona.

“Los síntomas son de tres eslabones distintos y de lo más diverso, tanto emocionales como psicológicos o físicos. El síntoma es además información de que algo no anda bien. Es una luz roja o amarilla, según el caso, en el tablero del cuerpo”, destaca el doctor Daniel López Rosetti, presidente de la Sociedad Argentina de Medicina del Estrés (SAMES).

Desde la corriente psicoanalítica, Enrique Novelli, señala que “si bien puede parecer paradójico, el síntoma siempre tiene un intento de reestablecer un determinado equilibrio psíquico. A veces lo que hace es mostrar y ocultar a la vez una problemática que está por debajo de él.”

En tanto, Rubinstein aclara que el cuadro tiene mucha relación con lo que la persona haya dejado al momento de irse de vacaciones.

“Si cuando vuelve todo sigue como antes, y encima se había hecho la ilusión de que las cosas iban a cambiar, se le hace insoportable el lugar en el que tiene que reinsertarse. A algunos les pasa con el trabajo y a otros con el matrimonio”, añade.

Laura Orsi, médica psicoanalista y también miembro titular de APA, hace hincapié en que al volver de las vacaciones “a veces las personas no tienen la percepción del estrés o micro trauma cotidiano que se da por el impacto del cambio de clima, de los ruidos, por volver a tomar el subte o tras el aumento o disminución de la cantidad de gente en el entorno.”
Si bien esto varía de acuerdo a cada persona, son situaciones a las que muchas veces no se les da importancia y que los primeros días implican un cambio. “Al no ser grande, a uno le parece que lo sobrelleva, pero cuando la persona no escucha a su cuerpo todos esos pequeños micro traumas pasan a un cuadro más importante”, señala Orsi.

Planear también estresa
No sólo la vuelta al trabajo y a las obligaciones estresan. También planear el descanso produce picos de estrés, ya que en la mayoría de los casos, las personas vienen arrastrando el cansancio lógico un año de trabajo sin pausa. Además, definir a donde ir, con quien y cuantos días no suele ser tarea fácil.

“Un período vacacional bien planeado debería ser una cuestión desestresante, pero a mucha gente las vacaciones se le vienen encima y no las disfruta tanto porque están gastando dinero que no pueden, porque están con gente que no quieren o porque el mismo tiempo de relax le da la oportunidad de planteamientos existenciales”, advierte López Rosetti

Según el médico, la idea de que las vacaciones por definición desestresan, no es más que un mito, ya que muchas personas en el período de descanso, lejos de relajarse, se estresan aún más.

Además, para la gran mayoría de las familias el descanso de un mes -e incluso 15 días- hoy ya es un recuerdo. Desde hace unos años, no son pocos los que optan por tomarse una semana o a lo sumo diez días. Y, muchas veces, cuando la gente se relaja y empieza a descansar, tiene que pegar la vuelta.

¿Qué hacer para no estresarse enseguida?
“Muchas veces la gente quiere hacer todo ni bien regresa. Desde arreglar su agenda hasta acomodar la casa. Y, enseguida, conectarse con el trabajo. Habría que evitar tener este tipo de conductas ya que son muy agotadoras”, destaca Orsi.

Sin embargo, reconoce que no es nada fácil evitar todo esto para no estresarse y para que el descanso y disfrute conseguido durante las vacaciones realmente resulte.

Y para no caer en un cuadro de estrés post vacacional, la especialista recomienda:

Retomar las actividades lenta y progresivamente

Tomarse el tiempo para organizarse, conciliando nuevos intereses, proyectos y propuestas (como dieta, gimnasia y cursos, entre otros) y recomenzar, tratando de no "llenar la agenda" de inmediato.
Aprovechar para generar cambios de hábitos y costumbres.
“Al volver del descanso es posible estar en un estado de relax, de "slow down". Y, para conservarlo, es importante tener en cuenta que cuesta adaptarse, porque cambian los ritmos y horarios, con todo lo que esto conlleva”, manifiesta la médica psicoanalista
En tanto, Gabriel Schwartz, director de Psicología Laboral Consultores, afirma que “una de las recomendaciones clásicas es no volver el domingo y empezar el lunes a trabajar, sino llegar el sábado y comenzar a adaptarse de a poco.”

Schwartz también aconseja no perder totalmente el contacto con la compañía. “En general las personas tienen miedo a desconectarse y a que del otro lado les facturen la ausencia. Por eso lo mejor es ir poniéndose al tanto -puede ser mediante la realización de algún llamado antes del regreso- porque así se baja su ansiedad y se está preparado para lo que le espera a la vuelta”, detalla.

Evaluación laboral, para el regreso
Cuando al reincorporarse al lugar de trabajo las personas se encuentran con las mismas situaciones -no felices- que vivían antes de irse, muchas veces se animan a realizar el salto laboral que tenían en mente.

Es que en durante el descanso por lo general hay tiempo para pensar y replantearse el año que está comenzado, como así también la posibilidad de un cambio y de concretar aquellas iniciativas que habían quedado pendientes.

Ante la consulta de iProfesional.com, Rubinstein confirma que “en el período vacacional, quienes no están del todo bien con su empleo muchas veces aprovechan esos días para buscar otras opciones, cuentan con más disponibilidad para hablar con gente y tienen la cabeza más fresca para ver las alternativas. Y, de hecho, el corte les puede servir para lanzarse hacia otra cosa.”

No obstante, el psicoanalista aclara que este tipo de conductas serían las más “adaptativas”, es decir, las que estarían bien.

En cambio, la persona que padece el estrés es en general aquella que no puede llevar a la práctica el cambio. “El que se pone mal es el que no accedió a estas alternativas o el que cree que no va a tener chances de dar el salto, ya sea porque sacó un crédito o porque su salario es el único ingreso de toda la familia y no se puede arriesgar”, concluye Rubinstein.http://management.iprofesional.com/notas/93487-Si-usted-vuelve-del-descanso-tenga-cuidado-el-estres-post-vacacional-lo-puede-estar-esperando.html
Cecilia Novoa © iProfesional.com

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